martes, 18 de marzo de 2008

La desinformación, manipulaciones y alarmas sociales

Pongamos que tenemos a un individuo, al que llamaremos “Fulanito”, que tiene fama de galante y se dedica a robar al prójimo. Puedo entonces realizar dos afirmaciones, ambas veraces, pero con un significado totalmente distinto:
  • Fulanito es muy galante, pero roba.
  • Fulanito roba, pero es muy galante.

Obviamente, ninguna faltaría a la verdad en este caso, pero según lo que escriba después del “pero” (valga la redundancia) incita a crear un sentimiento en el lector de acusación o de disculpa. Incluso en la afirmación que acabo de realizar, lo escrito después del “pero” está puesto con toda la intención del mundo, pues confieso que trato de agravar el hecho de que aun diciendo la verdad se manipule la opinión (de lo contrario, si hubiese escrito “según lo que escriba después del “pero” incita a crear un sentimiento en el lector de acusación o de disculpa, pero ninguna faltaría a la verdad”, lo que haría es disculpar dicha manipulación).
En el caso de “Fulanito”, como decían en CQC en el apartado que llamaban “Curso de ética periodística”, quizá lo más acertado hubiera sido simplemente cambiar el “pero” por una “y” en cualquiera de las afirmaciones, y habría quedado de tal modo que fuese la moral de cada uno la que interpretase si es acusable o disculpable:

  • Fulanito es muy galante y roba.

  • Fulanito roba y es muy galante.

Hoy voy a hablar de este tipo de manipulaciones y otras aún peores, que no creo que necesite demostrar, y son con las que nos bombardean a diario todos (Y DIGO TODOS) los medios de comunicación. Si aun así, alguien duda de esto, propongo un simple experimento que consta de dos fases:

  1. Leer el mismo día dos periódicos de distinta ideología (El País y La Razón, por ejemplo), ver las mismas noticias en distintas cadenas de tv (Telemadrid y TV1), o escuchar dos cadenas de radio diferentes (COPE y SER).
  2. Una vez realizada la fase 1, “cambiar el chip” y dejar completamente de lado cualquier ideología previa para poder valorar dicha noticia con objetividad.

De verdad, es para flipar.

Aún así, este tipo de manipulación es el que podríamos calificar de suave. Hay otro tipo de manipulación que también sufrimos a diario y va por épocas, y son las noticias que “se ponen de moda” y crean gran alarma social en busca de una reacción determinada de la población, o simplemente para asegurarse la avidez de información de la gente, y por tanto, clientes (algo así como los fabricantes de armas que financian las guerras). Este tipo de manipulación, aunque a veces es inocua, puede llegar a resultar sumamente dañina, y se basa en crear una serie de alarmas contando medias verdades y machacándonos repetidamente con ellas, a ser posible sobre temas de gran calado social, de modo que el resultado siempre es una especie de histeria colectiva, amparada en la costumbre que tenemos en este jodido país de no pensar y quedarnos únicamente con lo que nos impacta.

Como ejemplo del modo de manipular con medias verdades, propongo una noticia que podría salir en cualquier periódico:

  • “Fulanito, de 45 años, ha sido detenido tras propinar una brutal paliza a Menganito, de tan solo 15 años, que ha acabado en el hospital”.

Párese el lector un minuto a analizar los sentimientos que dicha noticia le puede haber provocado con respecto a Fulanito. ¿Ya? Bien. Ahora vamos a ver cual es la reacción si leemos la misma noticia, ampliada en otro periódico:

  • “Fulanito, de 45 años, ha sido detenido tras propinar una brutal paliza a Menganito, de tan solo 15 años, que ha acabado en el hospital. Se da el caso que Fulanito, que dormía en su casa del 7º piso, oyó los gritos de socorro de su hija de 12 años que estaba siendo violada en el portal por Menganito, y bajó corriendo a tiempo de capturar al agresor, no antes de que el menor hubiese asesinado a su hija degollándola”.

¿Y ahora qué? Invito a comparar los sentimientos que provoca esta noticia con los que provocó la noticia incompleta,…. la media verdad. Obviamente, este es un ejemplo exagerado, pero continuamente nos machacan con noticias que son medias verdades, sin darnos las verdades completas.

Un ejemplo de este tipo de manipulación son las declaraciones de los políticos en el conocido caso del Severo Ochoa. No voy a entrar a valorar si se cometieron crímenes o se dejaron de cometer, aunque se podría hablar largo y tendido sobre la manipulación informativa que se dio en este caso. Me voy a centrar únicamente en la noticia que dieron los medios de comunicación afines al PP, así como la Conserjería de Sanidad de Madrid tras el cese del Dr. Montes:

  • “Las muertes en urgencias del Severo Ochoa bajan un 47,8 % desde que cesó el doctor Luis Montes”.

El mensaje está claro: Desde que se fue “el malo”, la gente ya no se muere en la urgencia, ergo….. se morían por su culpa.
PERO…. pero…. el famoso “pero”, si no nos dejamos llevar por la indignación inicial y se nos ocurre contrastar antes de crear una opinión propia, podemos mirar las noticias que dieron los medios de comunicación afines al PSOE, así como los sindicatos del propio hospital….. y resulta que:

  • “Efectivamente, las muertes descendieron en urgencias, pero la mortalidad total del hospital se mantuvo. Esto se explica por el hecho de que había órdenes en el hospital de que los pacientes muy graves y en estado terminal fuesen trasladados inmediatamente a una planta, de modo que bajo ningún concepto muriesen en urgencias. Vamos, que se morían los mismos, solo que en otro lado. Además, entró a funcionar el nuevo hospital de Fuenlabrada, que absorbió unos 180.000 pacientes que antes llegaban al Severo Ochoa”.

Con este último “pero”, sólo y únicamente quiero dejar constancia de este tipo de manipulación, en base a la cual, uno ya no puede decantarse por una opinión objetiva. Por supuesto, tengo mi propia valoración sobre este caso, pero no voy a darla hoy, porque precisaría un artículo propio de varias páginas denunciando toda la mierda y falsedades que se dijeron por todas partes, y francamente, no me apetece. ¿Cuál fue el objetivo de esta manipulación? Ni idea. Unos dicen que cargarse a la Sanidad Pública, otros que encubrir una metedura de pata, otros que venganzas políticas personales, atacar al PSOE, atacar al PP…. A saber. Pero manipulación hubo…. y a rabiar. El que quiera ver noticias acusando a Montes que lea EL MUNDO, el que quiera leer noticias defendiéndole que lea EL PAIS, y el que quiera ver ambas caras de la moneda y no solo una, que lea los dos, y si tiene valor moral que se decante por uno.


Otros ejemplos de manipulación colectiva que hemos vivido en los últimos años los tenemos todavía frescos en la memoria. Vamos a recordar algunos:

El caso de los perros agresivos:
Este caso se dio a principios de los 90, cuando de pronto y sin previo aviso, todos los perros de España se pusieron de mutuo acuerdo y se liaron a atacar a las personas indefensas. No había un solo día en el que no apareciesen noticias sobre perros agresivos atacando a ciudadanos en todos los puntos de la geografía nacional. Hasta tal punto llegó la histeria colectiva, que recuerdo una noticia que me hizo saltar las lágrimas, y no precisamente de pena:
Un hombre “A” iba paseando a su perro con la correa por el parque, y otro “B” le recriminó de malos modos por llevar el perro, que sin duda era peligroso, sin bozal. “A”, le respondió a “B” que se pusiese el bozal él mismo para callarse la boca, y entonces “B”, le propinó tal paliza a “A” que acabó en el hospital. Todo esto, ante la atenta mirada del perro supuestamente peligroso y agresivo que no movió una ceja mientras masacraban a su dueño delante de sus narices. Acojonante.
Todo terminó cuando apareció una ley que obligaba a los dueños de determinados perros (la mitad, si no más) a contratar un seguro de responsabilidad civil. Desde ese momento, los perros dejaron de morder a la gente, o al menos en los medios de comunicación.
La cuestión fue muy simple: Los perros han mordido siempre a la gente, unas veces por agresividad y otras por defensa. No salía en las noticias, pero mordían. Siempre han mordido. Al final, de lo que se trataba era de "tranquilizar" al público ofreciéndole un enemigo contra el que luchar, y una ley que le hiciese percibir la presencia de la benévola mano del estado, siempre vigilante y solícita en cuanto al bienestar de sus ciudadanos. Y nosotros, ahora acoquinando y encima agradecidos. ¡Ojo! Personalmente veo bien la obligación de contratar un seguro para las mascotas que, a fin de cuentas, no dejan de ser animales, pero hay que reconocer que la engañifa fue currada.



El caso de los aerolitos:
Este realmente fue bastante inocuo, y sucedió cuando allá por el año 2000 comenzaron a aparecer aerolitos por todos lados, siendo portada de todos los periódicos y telediarios. Chorrada supina que mantuvo entretenida a las masas el tiempo que duró, manteniendo su mente alejada de los problemas reales que había en el país. Y un día, de pronto, dejaron de ser noticia, y de los aerolitos nunca más se supo.


El caso de la epidemia de meningitis:
Nos remontamos a 1997, si no me equivoco, cuando por un ligero aumento del nº de casos por meningitis en el norte, los medios de comunicación comenzaron a poner en titulares y portadas que había una epidemia de meningitis. La noticia era terrorífica, puesto que afectaba principalmente a los niños, pequeños seres indefensos, que caían como moscas bajo el efecto devastador de esta enfermedad. La realidad es que no había ni epidemia ni nada parecido. Un ligero aumento en el nº de casos en una zona determinada. Pero claro, el miedo es libre, y más cuando se trata de los críos. Los políticos comenzaron explicando que no era tal, pero no predicaron con el ejemplo y llevaron a vacunar a sus hijos. En principio la vacunación fue optativa y privada, pero el pueblo al ver a los políticos vacunando a sus hijos se echó las manos a la cabeza y aun sin saber qué era la meningitis colapsó las consultas de los pediatras reclamando vacunas para todos. Y no solo eso, sino que un brote en el norte se transformó en el imaginario colectivo en una epidemia que afectó por efecto rebote a todas las CCAA e incluso al país vecino. No había vacunas para todos, y el colapso que se produjo fue apoteósico. Obviamente, fuese real o no, al final se optó por una vacunación masiva frente a una única cepa, que no ante todas, y la gente se quedó más o menos a gusto. Los medios dejaron de publicitarlo y ahí quedó la cosa. Todos los años hay casos de meningitis, pero en 1997, cada caso detectado ocupó la portada de los medios. Demoledor. Como colofón, indicar que la efectividad de dicha vacunación dejó bastante que desear, y en el año 2000 ya se incluyó en el calendario vacunal otra vacuna más polivalente, que además, como consecuencia de la vacunación del 97, dejó sin incluir a una cohorte de edades que supuestamente se habrían vacunado ya de una sola de las cepas (pero no del resto). Para más información, hay un informe detallado que consta de 9 partes en la siguiente dirección (esta es la 1º parte, y da enlace a la siguiente, por si a alguien le apetece): http://weblogs.madrimasd.org/salud_publica/archive/2007/05/11/65424.aspx



Violencia de género:
Ya he explicado alguna de sus consecuencias en el post anterior. Es la que hoy día está de moda. Los medios se limitan a exponer casos y criminalizar a los hombres, sin indagar nunca los motivos. Como consecuencia, una ley a todas luces ineficaz si observamos las estadísticas de unos años a esta parte, pero que sirve para callar muchas bocas así como quedar bien y dejar en paños menores a los varones si a las mujeres les apetece. Y lo peor, insisto, es que no ha solucionado el problema (a las cifras me remito).

Mi conclusión:
Por temporadas nos vemos bombardeados por una determinada noticia que nos machaca ininterrumpidamente, siempre alarmista, y con gran contenido emocional. Si atendemos a la frase que decía que el pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla, teniendo en cuenta los casos anteriores, convendría, por principio, desconfiar de ese tipo de noticias machaconas y utilizar el pensamiento crítico antes de formarnos una opinión al respecto.



Pensar… pensar… qué complicado…… lo mejor es “pasar” ¿no?



Claro…. y así nos va.

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